Los abogados también se equivocan

¿Quién defiende a un cliente que ha sido demandado por un abogado?
Exáctamente esa pregunta se hizo mi más reciente cliente. Después de desesperadamente consultar con más de una veintena de abogados, terminó en mis manos, suplicándome que cogiera su caso. No pese a mi instruido mejor juicio, y las súplicas de mis compañeros con quienes consulté si debería tomar este caso, lo acepté. Solamente uno, uno de mis más cercanos amigos se dignó a escuchar el cuento completo y luego me contestó: “Yo también lo cogería.”
Al principio, cuando explicaba que este cliente había sido demandado en cobro de dinero por un abogado, ¿Un abogado? Sí, un abogado. Y por honorarios…me paraban antes de que terminara el relato y me sermoneaban sobre las desgracias de llevar un caso en contra de un colega hermano y me suplicaban que me pusiera en sus zapatos.
Precisamente por eso acepté el caso. Me puse en sus zapatos. Me puse en los zapatos de tanto el abogado como del cliente, y fue imaginando el desespero de estar totalmente desamparado antes un sistema adversativo (léase “hostil”), que acepté llevar este caso. Yo llevo más tiempo de vida como “no-abogado”, que como abogado. Quizás por eso mis lealtades están mezcladas.
Entonces, ¿quien custodia a los guardianes?
Nuestra práctica es severamente sancionada en contra de la impericia por el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Todos trémulamente leemos con pavor los famosos “In Re” que copiosamente descienden segando la práctica de aquellos que no siguieron la línea recta del sano juicio. Pero, cuando alguien tiene una reclamación judicial en contra de un abogado, ¿quién lo representa? Otro abogado.
Estas preguntas sirven de preámbulo a un artículo que encontré en el Internet, y la llegada de mi cliente que necesitó defenderse de un defensor. Por este cliente, me he visto obligado a cuestionarme mi misma profesión y mi lealtad hacia mis compañeros. Las palabras de mi profesor de Derecho Penal, el Lcdo. Efraín Goglas Carvajal hacen eco en mi mente: “El atributo más importante de un abogado es la valentía. La valentía de defender algo aunque sea contrario a lo que uno mismo cree, y contrario a lo que cree todo el mundo a su alrrededor.” Así es. En contra de todo el mundo a mi alrrededor.
A continuación, el artículo en su forma íntegra, según lo encontré. Al final, cito su procedencia. Este es el principio de un estudio que llevaré durante los próximos meses por consecuencia de mi nuevo caso: La mala práctica de la abogacía.
En estos últimos tiempos he tenido muchísimas consultas con relación a este tema específico, (aparte del relacionado con mala praxis de psicologos, arquitectos, etc., pero mas que nada, de abogados) el cual no está creo yo tan popularizado con el de mala praxis médica entre la gente.
Distintas personas creen que estamos “corporativizados” (como corporación de abogados) y por tanto ningún abogado le reclamaría a otro, o que es difícil de ganar o que este luego nos remandará.
Lo cierto es que lo ideal es que estuvieran asegurados en su Responsabilidad Civil para que frente a un reclamo, responda su seguro, pero en general el abogado no esta consciente del error, y como en el médico, no cree que le pueda pasar o bien, ni se le ocurrió pensar en el seguro.
Un error reconocido y más frente y en un juicio, que sentará antecedente (para la justicia y el abogado) no es recomendable y por esto en general estos casos se arreglan en mediación, (y esto no queda registrado) aunque la vergüenza es grande para el profesional, formando parte de la idea de que no se equivocan, lo cual nos convertiría en algo así como semidioses, y no lo somos.un error no hace a un mal profesional, ni abogado, ni medico, y sería maduro asumir el error.
El abogado es un profesional formado para asesorar y defender al cliente (abogar = defender), y en virtud de esto, quienes no dignifiquen la profesión desde este lugar y colaboren para que tantos y tantos clientes desconfíen de nosotros sin conocernos, serán pasibles de ser reclamados en su error, y por tanto deberán hacerse cargo de los mismos.
¿Cómo? Resarciendo a su cliente por lo que dejó de percibir por su culpa o ganó de menos o perdió, y dado que muchas veces no se puede retrotraer al estado anterior de las cosas (por Ej. retomar a un empleado despedido) esto se logra resarciendo económicamente a ese cliente. ¿Qué monto? El que no se ganó (lo que denominamos pérdida de chance) mas el daño moral según el caso.
La chance es la posibilidad cierta que existe para ese cliente de haber ganado el juicio, eventualmente con un buen actuar del abogado, hubiera ganado el cliente, si ciertamente no tenía posibilidad de ganarlo, entonces esa chance desaparece en parte o toda, y el abogado solo responderá por lo que hubiera ganado, no por todo lo reclamado, y si no tenía posibilidad de ganarlo, entonces no abonará nada, por increíble que parezca, salvo padecimientos ajenos del cliente y a considerar.
Es lógico también en esta orbita de cosas, que parte de las consecuencias que debe enfrentar el profesional sea desistir de los honorarios regulados en ese juicio perdido , se haya terminado o no, se haya ganado o no, el juez regulará honorarios para todos los profesionales intervinientes, y aunque parezca insólito, estos abogados (que, remarquemos, siempre saben cuando actuaron mal) los quieren cobrar.
Antes de cualquier reclamo, habrá que estudiar concienzudamente la prueba y la actuación del profesional, lo que generalmente esta aunado en el expte judicial, para lo cual, seria interesante pedir su reserva, para que no sufra perdidas o extravíos convenientes.
Citados a la mediación, se les pedirá asuman el error y abonen las consecuencias, y en la mayoría de los casos, como dijimos esto ocurre. ¿Qué tipo de errores se cometen ? Que entre tantos expedientes se nos pase citar a un cliente en tiempo y forma o este no venga y se pase el tiempo de presentar el escrito, dejar pasar el tiempo para iniciar un expte (prescripción), no apelar cuando debía hacerse, demandar incorrectamente contra quien no es responsable del hecho, olvidar presentar prueba, que se pase el termino para ofrecerla.etc
Generalmente los tiempos procesales que nos exige el código hay que recordarlos y cumplirlos, y cuando el trabajo es mucho, a veces se nos pasa, pero esto no nos exculpa, ya que en esos casos esos estudios debieran o tomar menos trabajo o redistribuirlo mejor para que no ocurra, mientras que para nosotros es un expediente, para el cliente, es su vida, es “Su expediente”.
Todos los errores son de fácil prueba, porque quedan en el expediente certificados por el juzgado, con firma del profesional, de VS, fecha y hora por el cargo (maquina en mesa de entradas, parecido a cuando uno marca tarjeta al entrar al trabajo) por tanto no hay mucho para discutir, sino que todo estará plasmado allí.
Recordemos también que cuando el abogado se presenta por poder tiene más responsabilidad en sus actos negligentes o diligentes, que quien no lo tiene, aunque ser patrocinante no nos exime de errores
Lo interesante sería asumir que todos nos equivocamos, sino no seríamos humanos, por tanto, asumamos adultamente el error, ya que el cliente no tiene culpa de nuestra negligencia, que por otro lado, vale decir es involuntaria.
Fuente: La Dra. Vanesa di Cataldo es titular del estudio Di Cataldo y Asoc. Abogados especialistas en daños. Site: http://www.estudio-dicataldo.com.ar/

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Un buen día, usted va al buzón, y encuentra una carta de ASUME o del Tribunal, junto a una hoja con espacios para llenar. Usted lee que tiene que ver con la pensión allimentaria de sus hijos de su primer matrimonio. Es un formulario, una
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