Hoy convencí a un juez…
Armado de lo más último en la jurisprudencia aplicable, y con un millar de fundamentos para aplicarle al caso que se llamó hoy para juicio, logré convencer a un juez. La encomienda que me propuse hace cuatro meses cuando comenzó este caso, que aparentaba ser sencillo y luego se complicó, terminó hoy en un fallo a favor de mi cliente.
Ese juez, que a mi mejor entender no comprendía la norma aplicable tal y como yo la veía, que yo pensaba que se me haría dificilísimo convencer en ver el derecho aplicable a mi manera, tardó menos de un minuto en desestimar la acusación en contra de mi cliente. Las horas leyendo casos, las páginas de investigación que recopilé buscando la duda razonable, y todo mi fundamento impugnatorio de testimonio fueron vencidos por la dejadez del Ministerio Público en descubrirme la sencillez que yo había solicitado. Como águila, velé porque el proceso corriera a perfección en contra de mi cliente, y ese estándar maniático que con tanto recelo cultivé mientras estudiaba, lo puse en práctica hoy. No siento que vencí en contra del sistema, por el contrario, siento la agridulcidez de que si ha de llevarse un proceso criminal en contra de alguien, espero que se lleve con el mismo cuidado como si fuera en contra mía
Y así, jurisprudencia, evidencia y la duda en mano, cité una regla de procedimiento, y el juez entendió que la labor del Ministerio Público no fue digna de procesar a mi cliente. No argumenté, no disuadí, no convencí con fundamento jurídico rebuscado. Cité una regla y ya. Una regla. LA regla…
Pero me dirán que lo importante es que la regla estaba ahí para yo encontrarla. Me dirán que no importa si cité una regla o mil, que cité la regla que aplicaba. Quizás me preparé para una batalla, y gané la guerra con un tiro. Quizás me quedé con las ganas de pelear. Después de todo, por algo se llama el proceso “adversativo”. No importa, logré lo que quería. Convencí al juez.
Un malletazo y un cliente feliz más tarde, regresé a mi oficina a seguir leyendo, para ver si encuentro otro caso y otra regla para otro cliente.











