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Archive for the ‘Abogados’

Blog sobre Derecho de Inmigración de Puerto Rico

May 07, 2008 By: Christian M. Frank Fas Category: Abogados 1 Comment →

Mi radar internetiario ha detectado un excelente blog sobre Derecho de Inmigración publicado por el Lcdo. Fernando O. Zambrana.

Llenando un vacío patente en la blogosfera legal puertorriqueña, el Lcdo. Zambrana se ha esmerado desde enero de 2008 en publicar diversos artículos interesantísimos sobre uno de los temas más indagados en el ámbito legal puertorriqueño.

Por nuestra peculiar situación política, y nuestra estratégica posición geográfica, Puerto Rico ha servido, y seguirá sirviendo de estrecho lazo entre latinoamérica y los Estados Unidos, y vice-versa.

Me alegra muchísimo darle la bienvenida a otro hermano y colega a la blogosfera.

Su blog titulado “Nuevo Pensamiento para la Inmigración” es fiel testamento de que la presencia de la comunidad jurídica ha dicho presente al atender diversos temas de interés, y ofrecerle al público la tan necesitada información legal que sedientamente busca a diario por el Internet.

Aquí el enlace al Blog: http://inmigracion-puerto-rico.blogspot.com/

Aquí el enlace a la página web del Lcdo. Fernando O. Zambrana: http://www.inmigracionpuertorico.com/

¿Por que los clientes se van?

March 07, 2008 By: Christian M. Frank Fas Category: Abogados 2 Comments →

Recuerdo que cuando era niño, era fanático de los chicles Blony. Es más, aún lo soy. Cada vez que puedo, todavía paro a comprar una peseta en chicle en el colmadito al lado de la Plaza del Mercado de Cabo Rojo, en donde guardan los dulces en recuadros de madera dentro de una vitrina de cristal. Siempre pedía cinco Blonys, excepto que ahora cuestan un poco más.

Pegado al lado de la vitrina de dulces, había un papel, ya amarillento por el tiempo, pegado con cinta adhesiva. Era un anuncio titulado:

¿Por que los clientes se van?

El anuncio decía:

¿Por que los clientes se van?

1% Se muere
3% Se muda
5% Consiguen otros amigos
9% Porque lo consiguen más barato
14% No están satisfechos con el servicio.
68% Por la actitud de indiferencia de algunos empleados.

Recordé este anuncio muchísimo esta semana. Por alguna razón preocupante, la gran mayoría de las consultas que acostumbran llamar a mi oficina fueron de clientes muy molestos con sus abogados actuales. Todos tenían un factor en común: un abogado o abogada que no se comunicaba con ellos.

Algunos se quejaban de llamar incesantemente a sus abogados y dejar mensajes que nunca eran devueltos, otros se quejaban de que su abogado no le explicaba qué estaba pasando en su caso. El más grave me contó que su caso llevaba 12 años tramitándose, y que el abogado no le decía por qué. Todos estaban fuirosísimos, todos desconfiaban absolutamente de contratar a otro abogado, una señora me dijo que un reconocidísimo abogado del Area Metro era un “abogaducho de pacotilla” y tres me preguntaron cómo formular una querella en el Tribunal Supremo. En un sólo día, llamaron seis clientes hartos de escuchar excusas de secretarias y decidieron llamar a otro abogado al azar para contestar preguntas que en su mayoría eran sencillas.

Lejos de intentar interferir con clientes de otros abogados, mi contestación era casi automatizada: “Por favor, dígale a su abogado que no está conforme con su trabajo. Si no lo escucha, pídale la renuncia y luego me llama.” Algunos me agradecieron la honradez de limitarme a contestar sólo lo necesario, otros quedaron más molestos que cuando llamaron.

Entonces, ¿Qué le paso a cada cliente? Sencillo…su abogado o abogada olvidó que tiene que trabajar con el cliente. No con el caso del cliente.

El caso del cliente tiene un principio y llega a un final. No importa si dura años en resolverse, siempre habrá un final. El cliente, si se trata bien, dura toda una vida.

En vez de señalar los errores (y horrores) que he escuchado de otros abogados, voy a listar qué yo hago para evitarlos.

1. Yo hablo con mi cliente. Cuando me llama, yo cojo la llamada y escucho sus preguntas. Si tengo el tiempo, le explico todo paso por paso en términos sencillos hasta que me entienda. Liquido todas sus preguntas paso por paso, y escucho cuales son sus mayores preocupaciones. Al explicarle, le libro sus miedos sobre el proceso legal misterioso que le abruma, y un cliente tranquilo confía en que su trabajo está siendo bien atendido. Si no tengo el tiempo, cito al cliente a una llamada telefónica después, y sólo lo llamo si cuento con suficiente tiempo para dedicárselo.

2. Yo envuelvo a mi cliente en el proceso. ¿Quien mejor que mi cliente para que sepa los detalles de su propio caso? Son la mejor fuente de información, y están “adentro” del caso todo el tiempo. Yo le envío copia de todos los documentos que recibo y radico, y le pido que los guarde en su archivo. Así, lo envuelvo como lo que es: parte integral del proceso. Dos mentes piensan mejor que una. Yo fui entrenado como abogado, pero es el cliente quien está experimentando lo que me pide resolver. Mi cliente se siente útil, está informado de todo en todo momento, y la gran mayoría de las veces aporta información esencial a tiempo para prevenir un daño mayor futuro, o resolver un problema potencial. Enviarle todos los documentos sirve otro propósito. Si por alguna razón imprevista mi archivo se pierde, tengo un “backup” asegurado con el cliente. Puedo reconstruir mi archivo con las copias del cliente. Todos guardan celosamente hasta el último papelito que les envío, y así me gusta que lo hagan. Son custodios maniáticos de mis documentos, al igual que yo lo soy de los suyos.

3. Yo me encargo de eliminar los mitos. Siempre que un cliente nuevo me llama, llega con toda una gama de mitos, medias-verdades, cuentos populares, mentiras, dimes y diretes de otras fuentes de “derecho”, segundas y a veces terceras consultas de otros abogados que no saben de la materia, pasadas experiencias familiares que no aplican, y opiniones del primo de la novia de su compradre que escuchó en el cafetín que “eso era así”. Mientras el cliente me va contando, voy explicándole qué de su cuento o creencia es cierto, y que no lo es. Así, no sigue propagando la amplia gama de conocimiento popular de procedimientos legales falsos, y se encarga de informar a todos que recibió la información incorrecta. El resultado final es un grupo de personas, y quizás clientes potenciales, bien informados que saben exactamente qué preguntar después.

4. No soy rígido con mi horario. Yo modifico mi horario al de mi cliente. Por lo general, trabajo a ciertas horas, pero si un cliente quiere reunirse conmigo, es el cliente quien decide a qué hora verme. Salvo los compromisos previos, como vistas en el Tribunal, puedo y suelo reunirme con mis clientes a cualquier hora, fines de semana, de noche, días feriados y fuera de la oficina, donde se sienta cómodo. ¿Por qué limitar mis horas de contacto con el cliente a las mismas horas laborables de todo el resto del mundo? Será que los clientes de los otros abogados no trabjan, y pueden faltar a sus trabajos para reunirse con sus abogados. Los míos trabajan, tienen hijos, y aprovechan sus días libres para hacer mandados, tales como reunirse con su abogado.

5. Sólo delego lo necesario. Conozco íntimamente los detalles de cada caso. Me aprendo los nombres de los familiares envueltos, o de los sucesos específicos. Le presto muchísima atención a lo que sucedió, con quién sucedió y cómo sucedió. Le dedico mucho tiempo a saber esos detallitos precisos de mis casos, tal y como los médicos de cabecera de antes se conocían los nombres de todos los familiares de sus pacientes. Cuando un cliente me llama, no quiero que piense que su caso “es uno más” en mi archivo. Trato de brindarles el trato más personal que puedo, y les brindo la confianza para que me cuenten sobre diversos aspectos de sus vidas que podrían o no afectar su caso. No es mi secretaria quien toma esa información, no es mi personal de apoyo, soy yo. Después de todo, mis clientes llegaron buscando hablar, ser tratados, ser asesorados y recibir información del abogado. ¿Por qué negársela?

Finalmente, quisiera que muchos de mis colegas leyeran estas cinco sugerencias. Mi intención no es que piensen que yo lo sé todo. No quiero que piensen que soy un peligro para sus prácticas, y que estoy bucando “pillarme” todos sus clientes. Son ellos quienes se quejan. Sus plegarias llegan a mis oidos a diario. Algunos llegan entristecidos, otros iracundos, pero todos llegan defraudados de que eligieron, y eligieron mal. Por favor, amigos y amigas de nuestra profesión, cuiden bien a sus clientes. Ellos se lo merecen.

Pronto…Seminario de Documentos Digitales

January 30, 2008 By: Christian M. Frank Fas Category: Abogados No Comments →

400_pdf.jpgComo dije hace algunos días, estoy diseñando el currículo para el curso que estaré ofreciendo para abogados y abogadas sobre cómo trabajar con documentos digitales.

Tomando en consideración que la mayoría de los abogados que están en la práctica actualmente no saben hacer mucho más que editar escritos en un procesador de palabras como Wordperfect o Word, el proyecto UNIRED nos obligará a todos a aprender una nueva destreza.

He dividido el curso de manejo básico de documentos digitales en las siguientes etapas:

  • Creación
  • Edición
  • Almacenaje
  • Transmisión
  • “Backup”
  • Seguridad

y al final añadiré mis predicciones (como Walter Mercado), sobre cómo funcionará el ambicioso proyecto de OAT.

Prometo que el curso será en “arroz y habichuelas”, y que llevaré a todo el mundo “de la mano”. Sí, esto es un campo muy intimidante y veo a muchísimos abogados con pesadillas cibernéticas, pero creanme, es muchísimo más fácil de lo que parece. De hecho, si ya estás redactando escritos en Word, tienes un 80% del proceso listo. El resto es un “quitao”.

Aprecio sugerencias de mis compañeros y compañeras de la práctica. Pueden usar el formulario en la columna izquierda de esta página para enviarme un mensaje, o simplemente déme una llamadita y diga: “¡¡WAO!! ¡Me encanta tu blog! ¿Qué tal si añades tal cosa al curso?” y lo apuntaré en mi libretita.

Los abogados también se equivocan

January 27, 2008 By: Christian M. Frank Fas Category: Abogados No Comments →

legionair.jpg

¿Quién defiende a un cliente que ha sido demandado por un abogado?

Exáctamente esa pregunta se hizo mi más reciente cliente. Después de desesperadamente consultar con más de una veintena de abogados, terminó en mis manos, suplicándome que cogiera su caso. No pese a mi instruido mejor juicio, y las súplicas de mis compañeros con quienes consulté si debería tomar este caso, lo acepté. Solamente uno, uno de mis más cercanos amigos se dignó a escuchar el cuento completo y luego me contestó: “Yo también lo cogería.”

Al principio, cuando explicaba que este cliente había sido demandado en cobro de dinero por un abogado, ¿Un abogado? Sí, un abogado. Y por honorarios…me paraban antes de que terminara el relato y me sermoneaban sobre las desgracias de llevar un caso en contra de un colega hermano y me suplicaban que me pusiera en sus zapatos.

Precisamente por eso acepté el caso. Me puse en sus zapatos. Me puse en los zapatos de tanto el abogado como del cliente, y fue imaginando el desespero de estar totalmente desamparado antes un sistema adversativo (léase “hostil”), que acepté llevar este caso. Yo llevo más tiempo de vida como “no-abogado”, que como abogado. Quizás por eso mis lealtades están mezcladas.

Entonces, ¿quien custodia a los guardianes?

Nuestra práctica es severamente sancionada en contra de la impericia por el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Todos trémulamente leemos con pavor los famosos “In Re” que copiosamente descienden segando la práctica de aquellos que no siguieron la línea recta del sano juicio. Pero, cuando alguien tiene una reclamación judicial en contra de un abogado, ¿quién lo representa? Otro abogado.

Estas preguntas sirven de preámbulo a un artículo que encontré en el Internet, y la llegada de mi cliente que necesitó defenderse de un defensor. Por este cliente, me he visto obligado a cuestionarme mi misma profesión y mi lealtad hacia mis compañeros. Las palabras de mi profesor de Derecho Penal, el Lcdo. Efraín Goglas Carvajal hacen eco en mi mente: “El atributo más importante de un abogado es la valentía. La valentía de defender algo aunque sea contrario a lo que uno mismo cree, y contrario a lo que cree todo el mundo a su alrrededor.” Así es. En contra de todo el mundo a mi alrrededor.

A continuación, el artículo en su forma íntegra, según lo encontré. Al final, cito su procedencia. Este es el principio de un estudio que llevaré durante los próximos meses por consecuencia de mi nuevo caso: La mala práctica de la abogacía.

En estos últimos tiempos he tenido muchísimas consultas con relación a este tema específico, (aparte del relacionado con mala praxis de psicologos, arquitectos, etc., pero mas que nada, de abogados) el cual no está creo yo tan popularizado con el de mala praxis médica entre la gente.

Distintas personas creen que estamos “corporativizados” (como corporación de abogados) y por tanto ningún abogado le reclamaría a otro, o que es difícil de ganar o que este luego nos remandará.

Lo cierto es que lo ideal es que estuvieran asegurados en su Responsabilidad Civil para que frente a un reclamo, responda su seguro, pero en general el abogado no esta consciente del error, y como en el médico, no cree que le pueda pasar o bien, ni se le ocurrió pensar en el seguro.

Un error reconocido y más frente y en un juicio, que sentará antecedente (para la justicia y el abogado) no es recomendable y por esto en general estos casos se arreglan en mediación, (y esto no queda registrado) aunque la vergüenza es grande para el profesional, formando parte de la idea de que no se equivocan, lo cual nos convertiría en algo así como semidioses, y no lo somos.un error no hace a un mal profesional, ni abogado, ni medico, y sería maduro asumir el error.

El abogado es un profesional formado para asesorar y defender al cliente (abogar = defender), y en virtud de esto, quienes no dignifiquen la profesión desde este lugar y colaboren para que tantos y tantos clientes desconfíen de nosotros sin conocernos, serán pasibles de ser reclamados en su error, y por tanto deberán hacerse cargo de los mismos.

¿Cómo? Resarciendo a su cliente por lo que dejó de percibir por su culpa o ganó de menos o perdió, y dado que muchas veces no se puede retrotraer al estado anterior de las cosas (por Ej. retomar a un empleado despedido) esto se logra resarciendo económicamente a ese cliente. ¿Qué monto? El que no se ganó (lo que denominamos pérdida de chance) mas el daño moral según el caso.

La chance es la posibilidad cierta que existe para ese cliente de haber ganado el juicio, eventualmente con un buen actuar del abogado, hubiera ganado el cliente, si ciertamente no tenía posibilidad de ganarlo, entonces esa chance desaparece en parte o toda, y el abogado solo responderá por lo que hubiera ganado, no por todo lo reclamado, y si no tenía posibilidad de ganarlo, entonces no abonará nada, por increíble que parezca, salvo padecimientos ajenos del cliente y a considerar.

Es lógico también en esta orbita de cosas, que parte de las consecuencias que debe enfrentar el profesional sea desistir de los honorarios regulados en ese juicio perdido , se haya terminado o no, se haya ganado o no, el juez regulará honorarios para todos los profesionales intervinientes, y aunque parezca insólito, estos abogados (que, remarquemos, siempre saben cuando actuaron mal) los quieren cobrar.

Antes de cualquier reclamo, habrá que estudiar concienzudamente la prueba y la actuación del profesional, lo que generalmente esta aunado en el expte judicial, para lo cual, seria interesante pedir su reserva, para que no sufra perdidas o extravíos convenientes.

Citados a la mediación, se les pedirá asuman el error y abonen las consecuencias, y en la mayoría de los casos, como dijimos esto ocurre. ¿Qué tipo de errores se cometen ? Que entre tantos expedientes se nos pase citar a un cliente en tiempo y forma o este no venga y se pase el tiempo de presentar el escrito, dejar pasar el tiempo para iniciar un expte (prescripción), no apelar cuando debía hacerse, demandar incorrectamente contra quien no es responsable del hecho, olvidar presentar prueba, que se pase el termino para ofrecerla.etc

Generalmente los tiempos procesales que nos exige el código hay que recordarlos y cumplirlos, y cuando el trabajo es mucho, a veces se nos pasa, pero esto no nos exculpa, ya que en esos casos esos estudios debieran o tomar menos trabajo o redistribuirlo mejor para que no ocurra, mientras que para nosotros es un expediente, para el cliente, es su vida, es “Su expediente”.

Todos los errores son de fácil prueba, porque quedan en el expediente certificados por el juzgado, con firma del profesional, de VS, fecha y hora por el cargo (maquina en mesa de entradas, parecido a cuando uno marca tarjeta al entrar al trabajo) por tanto no hay mucho para discutir, sino que todo estará plasmado allí.

Recordemos también que cuando el abogado se presenta por poder tiene más responsabilidad en sus actos negligentes o diligentes, que quien no lo tiene, aunque ser patrocinante no nos exime de errores

Lo interesante sería asumir que todos nos equivocamos, sino no seríamos humanos, por tanto, asumamos adultamente el error, ya que el cliente no tiene culpa de nuestra negligencia, que por otro lado, vale decir es involuntaria.

Fuente: La Dra. Vanesa di Cataldo es titular del estudio Di Cataldo y Asoc. Abogados especialistas en daños. Site: http://www.estudio-dicataldo.com.ar/

Por ahí viene la radicación electrónica…Abogad@s, ¿están listos?

January 26, 2008 By: Christian M. Frank Fas Category: Abogados 1 Comment →

Cada día nos acercamos más a cumplir uno de mis sueños más grandes, el día en que se puedan radicar documentos electrónicos en los Tribunales de Primera Instancia en Puerto Rico. El proyecto de UNIRED promete ser el cambio más drástico a la práctica de la abogacía del siglo XXI para el abogado puertorriqueño.

Es por esto que he decidido diseñar y organizar una serie de seminarios para educar a mis colegas en la sana práctica de la creación, almacenaje, transportación, transmisión y futura radicación de escritos digitales. Me comprometo a compartir con mis compañer@s mis 15 años de experiencia tecnológica y su aplicación a nuestra honrada práctica de la abogacía.

Manténganse atentos a esta página, que pronto daré más detalles sobre cuándo y dónde se ofrecerán estos cursos intensivos a través de toda la Isla.

Consultoría Legal en Puerto Rico por Skype

September 21, 2007 By: Christian M. Frank Fas Category: Abogados No Comments →

A menudo nuestros clientes necesitan hacernos consultas breves sobre diferentes temas legales, como por ejemplo:

  • Recibió una notificación sobre ajuste de pensión alimentaria de ASUME
  • Como divorciarse en Puerto Rico
  • Como reclamar la herencia de sus padres que han fallecido
  • Como solicitar los beneficios por incapacidad del Seguro Social
  • Como contratar a un abogado de defensa para un caso criminal
  • Fue emplazado por una demanda y necesita representación legal rápida

Por desgracia, en varias ocasiones nos hemos visto obligados a dejar sin responder estas llamadas por falta de tiempo y principalmente, por no contar con una forma práctica para cobrarlas… hasta ahora.

Skype
Skype es la popular red de telefonía sobre Internet, un software que se encuentra disponible para diferentes sistemas operativos y algunos dispositivos portátiles. Sus tarifas de voz sobre IP (VoIP) están de entre las mejores del mercado, es un software excelente, robusto y extremadamente fácil de usar; que nos permite a ofrecer nuestros servicios de consultoría de manera flexible, obteniendo nuestros merecidos honorarios por ellas, y a nuestros clientes, accesar a la tan ansiada ayuda legal, de manera cómoda y efectiva. Esto es posible gracias a Skype Prime Beta, un pay-per-call (pago por llamada) implementado en las últimas versiones de Skype para Windows y para Mac.

¿Cómo funciona?

  1. Nos hace una llamada a través de Skype. (usuario: boricualaw).
  2. Contestamos y nos cuenta sobre su asunto legal.
  3. Si podemos asesorarle, aparecerá una pantalla con una tarifa por minuto, si está de acuerdo y con su tarjeta de crédito en la mano -salvo que ya haya cargado crédito en Skype previamente-, acepta nuestra tarifa*.
  4. A partir de ese momento comienza a facturarse por minuto, así que ponemos lo mejor de nuestra parte para asesorarle como es debido.

(*) La transacción se realiza a través de Skype, subsidiaria de eBay, y nosotros nunca estamos en contacto con los datos de tu tarjeta.

¿Cuánto cuesta?

  • Solamente $0.99 por minuto.

Así que llame ahora por Skype y obtenga asesoría legal por Internet.

Soy un abogado verde en Puerto Rico

September 18, 2007 By: Christian M. Frank Fas Category: Abogados 2 Comments →

Sí, lo admito. Soy verde.

Todo empezó en la Escuela de Derecho, desde entonces me rehusaba a imprimir hordas de casos que solamente lograban malgastar el papel de las impresoras. Poco a poco fui acostumbrándome a imprimir solamente lo necesario. Aprendí sobre las virtudes de escanear todo lo que llegaba a mis manos y almacenarlo discretamente en formatos digitales. Prefería leer las asignaturas de mi computadora, y lentamente fui imprimiendo menos. Soñaba con los servicios de búsqueda cibernética de fuentes jurídicas, y cree mi propia biblioteca virtual.

Mis amigos me tildaron de loco, y me criticaban que era imposible que dispensara totalmente del tan afanado papel y tinta que por siglos ha sido la fuente primaria del Derecho. Yo les porfiaba que cuando tuviera mi propia oficina, jamás imprimiría, salvo lo justamente necesario para funcionar, mientras ellos reían al unísono y decían que el día de llevar una oficina legal sin papel jamás llegaría.

Ahora, recibo mis faxes virtualmente, escaneo todas las notificaciones que me llegan del tribunal, notifico las mociones a los abogados contrarios por email y tengo mi propia biblioteca digital almacenada en un disquito USB que mide menos que un dedo de espesor. Gracias a la digitalización puedo trabajar desde donde sea, cuando sea, llueva, truene o relampaguee. Mis archivos son aprueba de fuego, terremoto, huracán, robo, viruses o inhumanos hackers, y nunca están a más de un “click” de distancia.

Ahorro papel, no por afanarme de ambientalista, sino porque es el próximo paso lógico. Hace solamente 3,000 años que lo utilizamos. Los árboles piden su descanso, al igual que el ahorro de no imprimir miles y miles de páginas que terminan en la basura después de leerse. La Autoridad de Energía Eléctrica quizás no me agradezca mi ahorro, pero el planeta, cansado ya de tanto abuso, me lo agradecerá al final.

Ahora, soy yo quien ríe cuando visito las oficinas y despachos legales de mis amigos y amigas que se mofaban de mi y veo sus montañas incesantes de expedientes obesos que los acorralan detrás de sus escritorios. Cuando dicen “llevarse el trabajo para sus casas”, los veo amontonando incesantemente sus expedientes voluminosos en carritos. Mientras tanto, a mi me basta con echarme el USB al bolsillo, y cerrar mi laptop.

Escribo este artículo desde mi cibercafé favorito en Mayagüez, mientras sorbo un capuccino con sabor a avellanas, y trabajo desde la comodidad de donde sea. Ser un virtualista me ha liberado de los amarres de la mundana oficina legal, y de la cárcel de papel en la cual viven aún los pobres abogados tradicionales. Quizás pida otro capuccino en rememoranza de cuantas veces esos tradicionalistas se ríeron de mí porque les sugerí las virutudes de archivar digitalmente.

Ahora, sólo sueño con la radicación de escritos al tribunal de forma electrónica, que según me cuentan, es también el sueño de nuestro Juez Presidente del Tribunal Supremo de Puerto Rico. De seguro, él también vio la luz para librarnos de la esclavitud al papel.

El mejor blog de Impericia Médica de Puerto Rico

August 29, 2007 By: Christian M. Frank Fas Category: Abogados No Comments →


En mi eterna travesía legal, me he topado con una obra de arte jurídica.

El blog del Lcdo. José Fernando Velázquez, Impericia Médica.

La calidad de sus escritos, su perspectiva única y detallada, y la composición y temática de sus publicaciones son de una destreza analítica y lingüística envidiable. Ojalá mis artículos fueran la mitad de lo que he leído en este blog, el cual es una gema de la literatura jurídica actualmente disponible en el Internet.

Desafortunadamente, no conozco personalmente al Lcdo. Velázquez, ni he trabajado con él, pero puedo juzgar por sus escritos que su habilidad jurídica ha de ser de máxima calidad. Personalmente, yo no trabajo ningún caso de impericia médica, así que siento un alivio extraordinario al poder recurrir a un recurso para mis consultas o posibles referidos. Él, al igual que yo, tiene oficina en Ponce, que por cierto, queda muy cerca una de la otra. Es gracioso que lo conozca por sus escritos en la lejanía cibernética, teníendolo a pocos pasos de mi oficina, pero gracias a su blog, puedo tener una perspectiva muy diferente que si solamente lo conociera en persona.

Les exhorto que visiten su página, y se deleiten como yo de la fuente invaluable que es este delicioso blog. Pueden encontrarlo en:

http://impericiamedica.blogspot.com/

¿Una conversación legal?

August 29, 2007 By: Christian M. Frank Fas Category: Abogados No Comments →


Hoy un amigo leyó el blog, y quedó encantado con la cantidad de información útil legal que encontró, y mientras tanto yo leía sobre el hecho de que los blogs son un tipo de conversación con el público cibernético.

¿Es cierto? ¿Estoy conversando con una multitud de cibernautas legales que interesan más información sobre las leyes y el Derecho en Puerto Rico?

Hay miles de fuentes en donde encontrar leyes, jurisprudencia y reglamentos de Puerto Rico en el Internet, pero sólo una cosa hace a este Blog diferente de esas otras páginas:

Yo puedo interpretar, digerir, analizar, comentar y ayudar a quien lee este blog.

Las leyes, jurisprudencia y reglamentos suelen ser densos, complicados y no brindan mucha información al público que los lee. Es como si el legislador los escribiera en “legaleyo”, para que sólo los abogados lo entendieran.

Como todos los abogados, yo hablo, leo y escribo “legaleyo”, pero puedo traducirlo al español y al inglés. Puedo tomar figuras jurídicas complejas y servir de intérprete a quienes lo necesitan. Sí, todos pensabamos que las leyes estaban escritas en español. ¡Pues no!

Y en eso estriba esta pregunta: ¿Es un blog una conversación legal con el público?

Hasta ahora me he circunscrito a ofrecer un análisis somero de algunos adelantos, y cositas que he pescado por el Internet, y he tratado de aclarar algunos de los puntos más complejos de nuestro sistema jurídico. Todo esto, mientras día tras día mis clientes o futuros clientes me preguntan más o menos lo mismo. Si me siguen preguntando lo mismo, algo no debo estar haciendo bien. Hay una avería en la comunicación, una rotura entre punto “A” y punto “B”. Necesito traducir mejor del “legaleyo” al español, y seguir sirviendo de intérprete.

Sólo cuando uno desmenuza figuras complejas del Derecho, como el usufructo, y las convierte en ejemplos diarios (como un muslito de pollo, más sobre eso luego), es que uno logra que alguien nos entienda al traducir de “legaleyo” al español.

En fin, verán un tono más relajado en mis próximos artículos del Blog. Ya es hora de ir soltando los formalismos, y sentirme más cómodo al sentarme en mi compu a dialogar con mis visitantes.

Y si a estas alturas aún hay alguien por ahí leyendo hasta aquí, por favor, déjeme un mensajito, para no sentirme tanto en un monólogo y comenzar un diálogo cibernético. Es más, hasta los malos comentarios se aprecian.

Los prejuicios contra los abogados

June 23, 2007 By: Christian M. Frank Fas Category: Abogados No Comments →

Navegando por el Internet, me topé con este delicioso análisis de los prejuicios contra los abogados. Siendo nuestra profesión vista por la comunidad como un “mal necesario”, y sufriendo del desdén del público general, incluyo este artículo para nuestro difrute colectivo.

Aún estando teñida de tropiezos morales, económicos y éticos nuestra muy cargada profesión, vale la pena señalar que somos nosotros, la clase togada, los responsables de mantener el engranaje socio-político en buen funcionamiento. Pequeña tarea, ¿no?

A veces sentimos que el mundo conspira contra nosotros, que tenemos que lidiar con el cliente, con la parte contraria, con el abogado contrario, contra el gobierno y contra el Tribunal Supremo, pero al final del día, es esta pasión, este ahínco, esta satisfacción agridulce por la verdad lo que nos hace salir de la cama día tras día.

Siempre he afirmado: Soy fiel creyente del sistema. Quizás a veces no creo en el producto, pero siempre creeré en el sistema. Confío en él, y creo fielmente en que la verdad florece del sistema adversativo. El día en que deje de creer en el sistema, me saldré de él.

He aquí el artículo:

A lo largo de 23 años de ejercicio profesional he tenido muchos clientes. Algunos que comprenden y valoran el trabajo profesional de un abogado y otros que tienen cantidad de prejuicios en su contra, de los cuales enumeraré solo algunos:

  • “Los juicios los ganan los abogados y los pierden los clientes”: Esto no es cierto. En la mayoría de los casos la suerte de los honorarios del abogado va ligada al resultado del juicio. Es decir, que en muchos casos (sobre todo si se es parte actora) si el abogado no gana el juicio no sólo no puede cobrarle el porcentaje pactado con el cliente por pacto de cuota litis, sino tampoco las costas a la otra parte.
  • “Gané el juicio pero el abogado se quedó con el 20 %”: Esa frase siempre me indignó. ¿Por qué cuando se trata de pagarle al abogado la gente siente que “el abogado se quedó con” y cuando va al médico dice: “el médico me cobró $ 150.- la consulta”? Cuando el abogado cobra ese porcentaje al final, es porque no cobró absolutamente nada durante 5 o 7 años de trabajo y ese porcentaje “no se lo saca” a su cliente: “se lo cobra”, es su “remuneración”.
  • “Si el mediador es privado, seguro que está arreglado con la parte que lo propuso”: Esto no es así. La mediación puede ser pública (por sorteo en tribunales) o privada (por propuesta de 8 mediadores distintos), pero en todos los casos el mediador tiene obligación de ser neutral y en caso de no serlo puede ser denunciado ante el Ministerio de Justicia de la Nación, que es quien regula su matrícula. El mediador privado muchas veces se elije porque uno sabe que “trabaja bien” y porque “de antemano sabemos que el domicilio estará cercano a la zona de tribunales”, cosa que al sortear un mediador no sabemos a qué rincón lejano de la gran ciudad tendremos que ir con nuestros clientes.
  • “El abogado me dijo que quiere transar el juicio”: esa palabra me suena mal”. Los abogados usamos la palabra transar en el sentido que le da el código procesal a la transacción, que es una forma de terminar el litigio sin llegar a la sentencia. Transar no es venderse ni rendirse, es llegar a un acuerdo donde ambas partes reajusten su pretensión, celebren un acuerdo, lo homologue el juez y acorten años de proceso y de incertidumbre ante la sentencia que podría salir.
  • “Los Estudios grandes son mejores que los unipersonales”. Si bien hay grandes Estudios integrados por prestigiosos colegas, ir a ellos no es garantía de tener mejor atención, ya que los titulares de los grandes estudios tienen trabajando cantidad de abogados jr. que son quienes efectivamente llevan el caso, aunque firme la demanda un abogado famoso. Los estudios unipersonales brindan una atención mucho más personalizada y cliente y abogado tienen un diálogo más directo.
  • “Si le doy poder a un abogado él puede cobrar el juicio y yo ni enterarme”. Esto tampoco es tan así. Si el poder contuviera facultades para percibir, el abogado debe rendir cuentas como mandatario a su cliente de lo cobrado. Y si aún así le genera dudas, puede otorgarle un poder para representarlo en el juicio pero no para percibir.- El poder es un instrumento que nos permite a los abogados trabajar más rápido y seguros y al cliente evitar tener que salir corriendo a firmar un escrito 2 veces por semana durante varios años.
  • “La documentación original no se entrega nunca”: Esto no es así. Para cualquier juicio que se inicie hay que acompañar obligatoriamente la documentación original, aunque se trate de títulos de propiedad, junto con fotocopias. Luego, el secretario del Juzgado certifica las fotocopias y se desglosan los originales. Esto a veces se puede hacer al principio y otras al final del juicio.
  • “Para hacer una sucesión cualquier abogado es lo mismo. Yo voy al que me cobre menos”. Esto tampoco es cierto. Muchos abogados carecen de experiencia o de responsabilidad para llevar una sucesión a feliz término o bien para tomar el caso le dicen a los clientes que les cobraran un porcentaje bajísimo. Luego, cuando la terminan, piden regulación de honorarios y cobran muchísimo más que el abogado que Ud. descartó porque le pedía del 7 % al 10 %.- Recuerde que la sucesión está terminada cuando se inscriben los bienes, no cuando se dicta declaratoria de herederos.
  • “Los abogados no deben cobrar la primer consulta”. Muchos abogados ofrecen consultas gratis, pero luego embarcan al cliente necesariamente en un juicio donde sí puedan cobrar. Los abogados que cobramos la consulta brindamos asesoramiento y no necesariamente procuramos iniciar juicios. Ese asesoramiento que brindamos, a través del cual se puede resolver un conflicto, prevenir otro o diseñar una estrategia, “es trabajo” y es producto de años de estudio y experiencia y como tal debe ser recompensado.
  • “Yo podría haber llegado al mismo resultado sin necesidad de abogados”: Esto no suele ser así. Si el cliente tuvo que acudir a un abogado, ya sea para solucionar un tema en forma extrajudicial, en mediación o en juicio, es porque él ya lo había intentado primero y no lo había logrado o lo había abordado por la vía equivocada, ya que no tiene obligación de conocer de Derecho.

Aquí el link original.

Cito como su Fuente: La Dra. Mirta S. Núñez es Abogada, Mediadora, Psicóloga Social Especialista en Planificación Personal, web site: www.mirta-nunez.com.ar