Este es el primer artículo en una serie titulada “Pasos para Divorciarse”. A través de los próximos días exploraremos una serie de sugerencias generales para atravesar uno de los pasos más incómodos y dolorosos que una persona experimentará: un divorcio.
Hago la salvedad de que no estoy promulgando el divorcio como única solución a tus problemas matrimoniales, pero si ya estás seriamente considerando divorciarte, o ya has tomado la decisión, o llegaste a la conclusión de que la reconciliación es inútil, no debes sentir que todo está perdido. Quizás emocionalmente sea un paso doloroso, y conlleve años de reconstrucción espiritual, pero es importantísimo tomar esta decisión de forma calmada y racional. El final de un matrimonio no significa que la vida se acaba, y diariamente miles de personas toman el timón de sus vidas, sus carreras, sus hijos y su bienestar simplemente decidiendo separarse de su pareja.
Construir una vida no se hace en un día, ni divorciarse tampoco. Quizás parezca que es el final, pero en muchas ocasiones, es el principio de una nueva vida. Esta vida puede ser mejor que la anterior. Al igual que tu vida, requerirá dirección, consejería, y cuidado al tomar decisiones.
El propósito primordial de divorciarse debe de ser el proteger lo tuyo: tu profesión, tus hijos, tu dinero y tu salud. Con la debida planificación, todas las anteriores pueden salvarse. Lo único que se necesita es un mapa, una brújula, una guía. El principio tumultuoso de un divorcio puede culminar en la calma apaciguante de que todo se hizo bien, de principio a final.
Cualquiera puede divorciarse, pero no cualquiera puede divorciarse bien. Divorciarse bien conlleva una serie de pasos, y exáctamente sobre eso me dedicaré a desglosar en los próximos días. Síganme en un viaje hipotético a través del divorcio.
Como fuente utilizaré el intelecto colectivo de varias fuentes en el Internet, entre ellas esta serie del Kansas Family Law Blog publicado por Grant Griffiths, y el Alabama Family Law Blog de Ben Sherman. A estos baluartes de información sobre divorcios, les daré un poquito del sabor jurídico boricua y su aplicación en nuestro Derecho Puertorriqueño. Y claro, lo haré en español.
Finalmente, dedico completamente esta serie de artículos a mi mentora: la Lcda. Edna I. Santiago Pérez, quien a través de sus enseñanzas y la oportunidad de trabajar con ella me enseño que no hay nada más importante en la vida que mi familia. ¡Gracias!








